miércoles, 14 de agosto de 2019

¿El amor cubre multitud de pecados?

Hace poco más de un mes hallé en un viejo cuaderno de notas esta cita bíblica:

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser"...

En aquel momento dichas palabras reconfortaron mi espíritu, me pareció que encontrarlas era la respuesta a mi dolor y a mis plegarias… había sufrido una decepción amorosa, sí, una vez más me había dejado llevar por el deseo de ser amada y había preferido creer en sus palabras que ver con objetividad la realidad. Pero cuando leí esta y otras citas escritas y resaltadas pensé que tal vez estaba yo siendo muy dura con él, ¿acaso no podía comprenderlo, sus dudas, sus miedos, sus penas tan hondas que lo hacían obrar de esa manera para llenar el vacío? Terminé creyendo que definitivamente yo era la equivocada, si sentía tanto amor por él no existiría error que no pudiese o mejor aun que no debiese perdonar, pues al fin y al cabo “el amor cubre multitud de pecados”… reflexionando entendí que mi enojo no era bueno, que mi indignación era originada por mi egoísmo… Así que para variar lo perdoné una vez más…

Él se alegró tanto que esas ideas se vieron reforzadas en mi cerebro, me dijo lindas palabras, me escribió que no quería perderme nunca, me dijo unas cuantas veces que me amaba y claro no debo olvidar que no dejó de enfatizarme que necesitaba ayuda, me amaba pero estaba mal, muy mal… ahora mi corazón se derretía; mi amor y mi compasión competían por ser cada uno más grande que el otro, pobre alma desdichada la de aquel hombre que nunca quería hacer daño a los demás, se lo hacía el mismo cuando me mentía, me engañaba y me lastimaba… cuando mentía y engañaba a las demás… pobre de él, como debía estar sufriendo.

Pocos días pasaron sin que nos volviésemos a ver… me pidió que hablemos en persona… será bueno para ambos aseguraba y yo deseaba verlo; es que en el corazón no se manda… así ha sido siempre y ¿quién soy yo para cambiarlo?... si que ahí estábamos nuevamente el uno frente al otro, buena música, copas y vino… mis manos entre sus manos, sus ojos mirándome directamente a los ojos y en sus labios las promesas que mis oídos querían escuchar “nunca te haré daño”, “solo existes tú”, “te amo”

¿Qué más podía pedir? Mi amor sería lo suficientemente fuerte y grande para ayudarlo a vencer sus miedos y ser feliz hasta que él fuese capaz de entregarme todo ese amor que tantas veces me dijo sentir por mi. Yo debía ser paciente, eso hace quien ama.

Pasaron una vez  más los días  y las semanas,  buenas charlas, buenas canciones, vino, besos y amor… hasta que ocurrió, otra mujer, sus lágrimas, mentiras, cinismo, traición. Por dentro sentí como todo se derrumbaba,  solo quedaba dolor.

Mirándome a los ojos fue capaz de decir delante de todos que aquellos momentos que vivíamos juntos, aquellas experiencias que nos unían de formas inimaginables, que todo ello no valía nada para él… que al contrario eran la prueba de que nunca me había amado… y en tan solo unos segundos levantó muros demasiado altos y gruesos para ser demolidos por algo tan insignificante como lo era mi amor por él.

No derramé ni una sola lágrima, tampoco tuve el valor de irme, me quedé a vivir la peor de mis noches, toqué fondo ese día… ese día  me perdí a mi misma… ese día se murió por completo algo en mi interior. Desde esa noche más oscura que ninguna otra no he cesado de llorar.

Me pregunto si su crueldad era la respuesta merecida a un amor tan necio como el mío, que viendo todas las cosas que él hacía no cesaba yo en mi afán de amarlo…

Por amarlo me olvidé de amarme.

Ahora por olvidarlo siento que caigo en el olvido.

Ante él desnudé mi alma miles de veces, era mi amor, el hombre en el cual confiaba, a su lado no sentía miedo,  era yo misma siempre y era feliz de poder amarlo sin reservas sin temores sin prejuicios… él tomó mi alma desnuda para humillarme, hacer escarnio y cubrir sus faltas transformando las cosas más bellas en viles palabras…

Ese día se secó en mi interior la fuente del amor, se lo llevó todo consigo y solo me dejó dolor, dolor y más dolor y estas lágrimas que no dejan de fluir, de correr como si fuesen un río que va en busca del mar.

NI siquiera ha tenido el valor de pedir perdón, aún así estoy intentando perdonarlo. Necesito que el perdón se abra paso y esté por encima de todo lo demás. Lo necesito más que nada. Porque esta herida duele, duele y sangra… y duele… y yo ya no soporto tanto dolor…



Ahora sé que esas frases que leemos respecto al amor hay que tomarlas con pinza, hay líneas que escritas son hermosas y suenan a poesía, pero deben quedar en eso en poesía. Amar nunca será significado de soportar y sufrir todo…  el amor debe ser respetuoso del otro, justo, leal y correspondido… de lo contrario lo mejor es dejarlo ir a tiempo… y jamás concederle a la pareja el derecho de lastimarnos en nombre del amor, simplemente porque si es así no es amor.


Ahora sí me despido con una canción que me gusta mucho y que de alguna manera expresa parte de lo que siento en estos momentos... espero puedan verla y disfrutarla. Y ahora te sorprendes - Gloria Trevi (pincha aquí para escuchar la canción)

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